10 de octubre de 2008

Esa manzana que no quiere cambiar...

Camino a mi casa pasé en frente de aquella verdulería que siempre estuvo allí, salvo cuando en el mismo lugar había un terreno baldío. No caminé por allí a propósito, pero debo decir que tampoco evité pasar.

Entonces ahí la ví, esa deliciosa manzana que, aunque igual a las otras que la rodeaban, era demasiado inteligente como para pasar por desapercibida, ademas de algunos aires de superioridad bastante molestos.

Después de comprarla decidí llevarla a mi hogar, pero cuando estaba a sólo 3 casas de allí, me percaté del hecho de que casi no podía cargar semejante fruta por mí mismo. A duras penas llegué a esconderla a mi habitación.


Y ahora, mientras armo la grúa para levantar esas 325 toneladas y poder sacarla de allí, trato de convencer a mi manzanita de que puede (y debe) cambiar.

2 comentarios: